lunes, 9 de julio de 2012

La soledad es una estación de madrugada...


Te busco, te pienso, no sé donde estás.
Te llamo, me atiendes, no puedo hablar.
Los recuerdos me asaltan y una lagrima cae.
Me limpio la cara, no voy a llorar.
Perdí lo que más quería, no es tan literal.
Si pienso en mañana, lo puedo lograr.
Te amo es cierto, no voy a cambiar. 
Es tarde y te extraño. Despierto y otro día será.


 Me.




lunes, 2 de julio de 2012

Seguros, pero vacíos...




Muchas veces nos domina la mente. Otras (pocas, y me gustaría saber porque) el corazón.
Tendemos a hacer lo políticamente correcto (cosa que detesto) solo por el que dirán o por miedo a perder algo que creemos tener, pero no. Si tan solo, hiciéramos lo que algo dentro de nosotros nos pide a gritos hacer, esa tan famosa “búsqueda de la felicidad” no sería más que una simple fantasía porque la felicidad estaría ahí a nuestra disposición todo el tiempo como en realidad está. Pero todos la buscan como una loca utopía.  La felicidad no es una meta, es el camino. Y si en el camino uno hace lo que siente, vive como quiere, está con la gente que quiere estar, acepta sus gustos, se acepta a uno mismo como es y acepta a los demás, se vive feliz.

Sufrir está dentro de ese camino también, ¿cómo sabríamos lo que es la felicidad si no conociéramos el dolor? ¿Cómo sacaríamos frustraciones, dolores, angustias afuera si no existieran las lágrimas? ¿Cómo creceríamos emocionalmente y mentalmente si no es de nuestros errores?

Vivir y dejar vivir. Llorar y reír.

La vida está llena de locas contradicciones, situaciones bipolares, que te llevan de estar arriba, de un golpe abajo. O de estar en lo más bajo, de un empujón arriba.

Y es así, sólo así que te sentís vivo al fin.

Si no corres riesgos, te animas, luchas por lo que queres o defendes tus ideales, habrás vivido seguro, pero vacío.

                                               ~Me.